Hay de los flojos que no tienen confianza

 Amado hijo, 

Si has decidido a servirme, prepárate para la prueba. El enemigo intentará apartarte de mi camino, robarte lo que te pertenece, debes ser fuerte, debes mantenerte firme. Conserva tu corazón limpio y sé decidido, no te pongas nervioso cuando vengan las dificultades, no te desesperes, mantén encendida la llama de la fe. Apégate a mí, no te apartes de mi presencia. Si actuas asi, arribaras a buen puerto al final de tus días. Acepta todo lo que te pase y sé paciente. Porque, así como el oro se purifica en el fuego, así también los que me agradan pasan por el crisol de la humillación. Confía en mi y te cuidaré, sigue el camino recto y espera en mí. Ustedes que me temen, esperen misericordia, no se aparten de mí, pues podrían caer y perderse. Ustedes que me temen, confíen en mi, no perderán su recompensa. Ustedes que me temen, esperen recibir todo lo que vale la pena, esperen misericordia y alegría eterna. Recuerden lo que les pasó a sus antepasados ¿Quién confió en mi y se arrepintió de haberlo hecho? ¿Quién perseveró en la fe y fue abndonado? ¿Quién me llamó y no fue escuchadoo? Pues yo soy ternura y misericordia, perdono sus pecados y los salvo en los momentos de angustia. ¡Ay de los flojos que dejan caer sus brazos! ay del pecador que se niega a elegir! ¿Ay de los flojos que no tienen confianza! por eso, no serán protegidos. Ay de ustedes que no han perseverado ¿Qué harán cuando yo les pida cuentas? los que me temen no desobedecen mis mandamientos, los que son fieles siguen mis caminos. Los que me temen tratan de agradarme, los que me aman se alimentan de mi palabra cada día. Los que me temen tienen su corazón preparado, se humillan ante mi presencia y dicen: ¡Pongamosnos en las manos del Señor, más bien que en las manos de los hombres pues su misericordia no es menos que su poder! ¿Y tú, qué dices?